Venezuela: Sigue proceso electoral en medio pandemia de COVID-19

En momentos que se registra un alarmante repunte del coronavirus, el presidente Nicolás Maduro y sus aliados siguen adelante con sus planos de realización en diciembre unos comicios legislativos convocados en medio de la emergencia sanitaria y los signos por la desconfianza opositora en la autoridad electoral.

Los miembros del Consejo Nacional Electoral fueron seleccionados al margen del Legislativo – de la mayoría opositora – y la oposición a los aliados del gobierno socialista.

“Ya organizó el proceso convocado para el 6 de diciembre de este año para el pueblo elija con su voto una nueva Asamblea Nacional”, dijo Maduro, al saludar la inscripción masiva de nuevos electores y la actualización de datos del padrón electoral, que concluyó el miércoles

El mandatario ha prometido una elección a “puertas abiertas” para velar por su pulcritud y estrictas medidas sanitarias para permitir la participación de todos los electores en condiciones seguras, pese a que se estima que el virus activo por “mucho tiempo”.

En Venezuela, que ha estado en cuarentena desde el 16 de marzo, tres días después de que se confirme los dos primeros casos – se contabilizan 18,410 casos positivos. De ese total, 16,965 fueron detectados entre el 1 de mayo y el 31 de julio, mientras que la cifra de fallecidos saltó de 14 a 164 en ese período.

“Nosotros estamos … con la mente puesta en la movilización, en la organización a pesar de la pandemia”, agregó el gobernante, quien confía que “esta vez el pueblo de Venezuela no va a fallar, esta vez el pueblo de Venezuela va a ir a votar y vamos a ganar la Asamblea Nacional ”, cuya mayoría abrumadora perdió el oficialismo en 2015.

La nueva directiva del Consejo Nacional Electoral aumentará el número de cargos a elegir para el período 2021 – 2026, de 167 a 277 por el crecimiento de la población, estimada en unos 32 millones.

Como suele ocurrir en este país profundamente dividido por la política, las opiniones contrastan sobre la conveniencia de realización de la elección.

Muchos como Yesica Valiente, empleada en el Ministerio de Transporte, consideran que la consulta es una “buena idea”, un peso de que se “este en plena pandemia”; otros como Álvaro Ramírez, obrero en un mercado mayorista de Caracas, piensa que la elección es parte de una trama del “gobierno para nunca salir del poder”.

Las dudas sobre la imparcialidad del CNE – que es acusado de fijar las fechas de las elecciones y sus condiciones para que se ajusten a los objetivos políticos del Ejecutivo – no cesan, pese a la designación de nuevos miembros directivos.

El organismo es considerado ilegítimo por los críticos de Maduro luego que el Tribunal Supremo de Justicia diseñó sus directores, sin cumplir los extremos legales previstos en la Constitución, alegando que los legisladores incurrieron en una “omisión inconstitucional”.

El máximo tribunal, que controla el gobierno, tal y como lo ha hecho desde los diputados fueron elegidos en diciembre del 2015, mediante una sentencia despojada de otra de sus atribuciones a la actual Asamblea Nacional, de la mayoría opositora, que por mandato constitucional tiene la potestad de elegir a los miembros de los directivos del CNE.

El Tribunal también suspendió entre mayo y junio a las juntas directivas de los cuatro mayores partidos opositores y en su lugar designó a los opositores disidentes que rechazaron el boicot de los comicios legislativos planteados por los líderes dejados de lado judicialmente.

Entre los nuevos miembros de las juntas ejecutivas de los partidos a veces al dictamen del Tribunal figuran algunos líderes que fueron expulsados ​​de esas organizaciones por presunta corrupción y vínculos con Maduro.

El partido Acción Democrática – – un semejanza de Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Voluntad Popular, donde milita el líder opositor Juan Guaidó – – sostiene que Maduro busca darle la bienvenida “algún viso de credibilidad a esta farsa electoral” e intenta “confundir” a los electores al entregar los nombres y símbolos de esas organizaciones políticas a disidentes opositores.

Los adversarios de Maduro en su mayoría afirman que los comicios en Venezuela no son libres ni justos, especialmente después de la reelección de Maduro en el 2018, comicios que fueron adelantados y se inhabilitaron en varios de los líderes y partidos opositores más populares para participar. Estados Unidos, la Unión Europea y varios gobiernos de la región no reconocieron ese resultado.

Otros, aunque reconocen que no son óptimas las condiciones, abogan por elecciones.

“Venezuela necesita un cambio, que la gente participe y decida con su voto”, dijo Claudio Fermín, veterano opositor que promueve las elecciones legislativas.

“Tenemos que devolverle un mínimo de estabilidad y concordia a Venezuela”, agregó, Fermín, citado en un comunicado por su partido Soluciones para Venezuela.


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